10 Mejores cosas que ver y hacer en Benicasim
Benicasim es una tierra de contrastes. A sus más que conocidas y codiciadas playas, se una la cultura con un importante legado histórico que se remonta siglos atrás. Su variada arquitectura cuenta con ejemplos de construcciones defensivas de la época de los corsarios, allá por el siglo XVI, y edificaciones del más fino estilo francés de los años de máximo esplendor del modernismo en el XIX. Todo ello regado con el clásico ambiente jovial del Mediterráneo y un toque de pueblo pesquero de antaño siempre mirando al mar.
Además, los alrededores del municipio atesoran parajes naturales de gran belleza y valor ecológico que convierten la ciudad en un destino perfecto para llevar a cabo multitud de planes a lo largo de todo el día. En Benicasim siempre hay algo nuevo por descubrir.
Torre de San Vicente
En torno al siglo XV las costas de lo que hoy conocemos como la provincia de Castellón eran frecuentemente asaltadas por piratas corsarios y berberiscos que atemorizaban a la población. Se tiene constancia de que llegó a haber un total de 16 torreones vigía repartidos por todo el litoral que servían para predecir la llegada de embarcaciones sospechosas y mantenerse alerta de cara a posibles ataques.
La Torre de San Vicente se encuentra en la playa homónima y fue construida en el S.XVI al estilo renacentista, conservándose en la actualidad su fisonomía en muy buen estado.
Parque Natural del Desierto Las Palmas
En el interior de Benicasim no te puedes perder las más de 3.000 hectáreas de naturaleza virgen del Desierto de las Palmas, denominado así por la abundancia del palmito en la zona y protegido por ley desde hace más de 20 años por ser un lugar de alto valor ecológico.
Sin duda, son de visita obligada sus miradores desde donde disfrutar de las mejores vistas panorámicas de Benicasim y alrededores. El Desierto nos ofrece muchas opciones para descubrirlo como rutas a caballo, en bicicleta, sendas culturales, una frondosa vegetación, dos monasterios, ermitas, grutas, cuevas, fuentes o manantiales.
Monasterio del desierto de Las Palmas
Construido en 1694 y destruido algunos años después, tan solo se conservan las ruinas del edificio original que dio paso a otro ubicado en la parte más alta de la montaña, donde viven los frailes Carmelitas descalzos desde 1784.
El Desierto de las Palmas no se conoce como desierto porque haya arena, sino porque en la Orden Carmelita tradicionalmente se denomina así a los lugares en los que se ubican conventos aisladas de las poblaciones cercanas. Se trata de un lugar muy tranquilo en el que encontrar la paz a través de la meditación o la oración.
Museo Sacro del monasterio carmelita
El Archivo, la biblioteca y el museo del Monasterio son los más importantes valores culturales del Desierto de las Palmas. Entre sus fondos se conservan más de 600 obras de arte, documentos y libros de gran valor histórico, a pesar de haber sufrido numerosos episodios de destrucción y expolio con el paso de los siglos.
Un enorme fondo documental y bibliográfico que actúa como cronista de la zona y que los monjes se esfuerzan por estudiar, catalogar y conservar, siendo testigos de la relevancia histórica y cultural del Monasterio.
Museo Bodegas Carmelitano de Benicasim
El Licor Carmelitano y el vino moscatel son dos bebidas cuya tradición está de lo más arraigada en la localidad de Benicasim, cuyo origen se remonta a la elaboración por parte de la comunidad religiosa Carmelita del Monasterio del Desierto de las Palmas en el siglo XVII
El Museo Bodegas Carmelitano se encuentra en el corazón de la ciudad y es el espacio perfecto para aprender cómo se han elaborado durante siglos estas bebidas espirituosas tan especiales, además de asistir a catas y degustaciones.
Ruta de Las Villas
Entre finales del siglo XIX y principios del XX, un selecto grupo de empresarios castellonenses y valencianos eligieron Benicasim como destino para sus vacaciones convirtiendo la entonces bahía virgen en el conocido como “Biarritz valenciano” por la construcción de numerosas villas de gran belleza y riqueza arquitectónicas de estilo modernista.
La Villa Pilar fue la primera en construirse, propiedad del ingeniero encargado de las obras del ferrocarril que decidió edificar una villa para que viviera su esposa durante las obras. Las villas se dividen en dos zonas: la del “Infierno”, que debe su nombre a las escandalosas fiestas que celebraban sus vecinos, y la de la “Corte Celestial”, que se distinguía por la calma de sus calles. Ambas zonas están separadas por los jardines de Comín, conocidos popularmente como “el Limbo”.
Iglesia de Santo Tomás
Situada en pleno centro de Benicasim, se trata de la principal iglesia del municipio y su construcción finalizó en 1776 siguiendo el estilo neoclásico. El interior del templo posee planta de cruz latina y el altar mayor está dedicado a Santo Tomás de Villanueva, patrón de la ciudad. Destaca la decoración de las paredes con frescos del pintor segorbino Camarón, al igual que la pintura de la cúpula.
En torno a la iglesia se celebran en el mes de septiembre las fiestas patronales con diferentes actos folclóricos y populares.
Castillo de Montornés
En una de las cimas más altas del Parque Natural del Desierto de las Palmas se encuentra el antiguo Castillo de Montornés, cuyo origen se remonta hasta el siglo X, cuando formaba parte de un antiguo conjunto defensivo árabe. Hoy en día apenas quedan unas ruinas muy lejos del pasado esplendoroso de antaño.
Su historia a través de los siglos va de la mano de guerras y conquistas y según cuenta a leyenda, incluso llegó a ser ocupado tras una batalla campal por el Cid Campeador.
Monumento a los asistentes
Los festivales de música forman parte del ADN de la ciudad de Benicasim y el Ayuntamiento quiso homenajear a todos los asistentes con este bonito gesto.
En la avenida Castellón, se encuentra una destacada escultura en bronce que simboliza a los asistentes al Festival Internacional de Benicàssim (FIB) cada verano. La obra, realizada por el escultor José Manuel García Cerveró, consiste en una mujer equipada con una mochila y una gorra con el logotipo del festival.
Islas columbretes
Las Islas Columbretes son uno de los archipiélagos de mayor interés ecológico del Mediterráneo. Está compuesto por una serie de islotes situados a 30 millas de la costa de Castellón (unos 56 Km). Su nombre proviene del enorme número de culebras que poblaban estas islas cuando fueron descubiertas. Incluso llegaron a incendiarlas en el s. XIX para acabar con ellas.
En la actualidad es posible hacer excursiones en barco desde los principales puertos de la provincia para pasar un día de senderismo y baños en un entorno único.
Vía verde
El camino que une Oropesa del Mar y Benicasim comprende una ruta de 5,7 km. construida sobre la antigua vía de ferrocarril, hoy desaparecida, bordeando la costa.
Es una ruta llana que se puede hacer tanto a pie como en bicicleta. Dispone también de zonas de descanso y recreo para contemplar los bonitos paisajes como el Monte Bovalar, las calas de la Renegà o Bellver o las torres vigías de la Cordà y la Colomera. Un plan que no te puedes perder.
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