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28
abr
2016

Guadalest: donde confluye el arte con la naturaleza

Guadalest es algo más que una localidad alicantina próxima a Benidorm. Es una alternativa entre los visitantes de la pequeña ciudad de los rascacielos, pero supone también todo un micromundo por descubrir cargado de historia, cultura y lugares muy bellos para enseñar a sus turistas.

Pequeño, acogedor, pintoresco y cosmopolita son algunos de los adjetivos con los que muy frecuentemente se califica a esta emblemática localidad alicantina, que día tras día recibe una considerable cantidad de visitantes de todas las nacionalidades.

Su cultura mozárabe, sus calles estrechas y empinadas, sus encantadoras tiendas, su variada oferta cultural, así como la amabilidad y sencillez de sus gentes, hacen del Castillo de Guadalest el sitio ideal para relajarse con un paseo, una pequeña excursión o contemplando sus espectaculares vistas.

La joya esmeralda

El panorama a contemplar desde el mismo Mirador del Castell de Guadalest es similar al de un clásico cuadro en el que un mítico pantano es escoltado por dos de las sierras también más clásicas de la Marina Baixa. La visión de la presa del embalse desde un punto concreto de este fantástico lugar da una visión del pantano todavía más espectacular.

Este bonito mirador empedrado, supone a su vez la culminación de un ascenso por esas medievales calles del castillo.

Guadalest se encuentra enclavado sobre un embalse cuyas aguas abastecen a un selecto compendio de pueblos que componen la Marina Baixa.

Conocido como la joya esmeralda de la provincia de Alicante, el embalse de Guadalest forma parte de una de las más tradicionales rutas para los amantes del senderismo, en todo momento entre la Sierra de Bernia y el Puig Campana. Consiste este en un camino de baja dificultad y apto para excursionistas de todas las edades.

Otro tradicional itinerario es el que parte de Guadalest y asciende hasta la cima de la Sierra de Aitana. Esta excursión de dificultad media conforma un recorrido circular en el que sus fuentes y manantiales, las simas de Partagat y sus microresrvas de flora son un auténtico deleite para los caminantes.

Entre muchas otras, también es muy popular la excursión con rumbo al Castellet de Serrella, que consiste en visitar las ruinas de un castillo de origen musulmán situado sobre un crestón rocoso de la misma sierra. Aunque supone un camino de baja dificultad, su duración suele pasar de las tres horas, por lo que se requiere a los caminantes paciencia y beber mucha agua.

Otro interesante lugar para visitar si vamos a visitar Guadalest o sus alrededores, es sin duda la conocida Font del Molí, una fuente de la que emanan unas aguas de excelente calidad que abastecen tanto a turistas como a los mismos habitantes del pueblo de Benimantell.

Bajada del castillo entre palmeras

Los museos

En Guadalest, los museos son parte imprescindible de su esencia propia

- El Museo de microminiaturas: homenajes a la Estatua de la Libertad dentro del ojo de una aguja, el Guernica de Picasso pintado en una semilla o los fusilamientos de Goya representados en un grano de arroz, son algunas de las obras que podrían ser las más pequeñas del mundo.

Siempre centrándose en lo más diminuto, su autor nos sorprende en todo momento con unas auténticas piezas en las que la creatividad llevada al límite y el ingenio son una constante.

- Museo de instrumentos de tortura: su fondo está compuesto por más de 70 instrumentos que frecuentemente eran utilizados por la Santa Inquisición, tanto para sus continuas torturas, como para la ejecución mediante la pena capital.

La Silla, El Potro, El Garrote, La Cuna de Judas, El Péndulo, La Guillotina, La Rueda y El Hacha son algunos de los sádicos artefactos con los que se torturaba y se ejecutaba a los herejes de la época.

Este terrorífico museo supone un lugar de visita obligatoria para sus visitantes, aunque no les dejará indiferentes por resultar sus instrumentos algo impactantes.

- Museo etnológico: consiste en una espectacular representación que nos refleja cómo era la vida en el Guadalest del siglo XVIII.

Construido sobre una roca, el Museo etnológico de Guadalest constituía toda una fortaleza árabe a la que se accedía a través de un túnel. De hecho, su particular puerta de entrada se sigue conservando.

Cuando los visitantes llegan al museo se les hace entrega de unos folletos en diferentes lenguas, donde se explica su origen y su razón de ser, que consiste fundamentalmente en transmitir cómo era el modo de vida de sus gentes, que en gran parte se dedicaba a las vides.

En las tres plantas que componen el museo se exponen utensilios de todo tipo, herramientas y prendas de ropa que nos acercan un poco más a esa sociedad típicamente valenciana que se dedicaba al cultivo en Guadalest.

- El Museo microgigante: Recoge dos tipos de colecciones: miniaturas y esculturas gigantes, y constituye una fascinante obra que fusiona la naturaleza con el arte desde el mismo corazón del árbol de la vida.

Un corazón y un árbol perfectamente interconectados conforman las dos obras gigantes que rigen el contenido del museo. En este caso, el corazón está rodeado de esculturas blancas que culminan la visión gigante de lo que el visitante puede contemplar con unas potentes lupas: unos amantes dentro de una flor o una pulga vestida de ciclista conduciendo su bicicleta, son algunos de los ejemplos más sorprendentes que muestra este excéntrico museo.

Les calles de Guadalest y el Museo de Microminiaturas

- El Museo Municipal de Casa Orduña: la familia Orduña estaba compuesta por nobles de auténtica confianza de Don Sancho Cardona, que era el Marqués de Guadalest. De este modo, los Orduña se convirtieron en los alcaides del Castillo, y al mismo tiempo en los defensores y gobernadores de los estados del marqués.

Esta casa, perfectamente conservada, es hoy día un auténtico centro documental en el que los óleos de carácter religioso, la sala de la Virgen, una biblioteca con más de 1200 documentos históricos, y una impresionante sala de exposiciones dan vida propia a una de las grandes maravillas de la provincia de Alicante.

- El Museo de Vehículos históricos: amplia superficie a caballo entre Guadalest y Callosa d’en Sarrià, en la que se exponen vehículos del siglo pasado, todos ellos comprendidos entre las décadas de 1920 y 1970. Su fondo se compone a fecha de hoy de 130 motocicletas de 25 marcas diferentes y de todas las nacionalidades, así como de microcoches característicos de la España más clásica. Por otro lado, el museo está decorado con objetos y utensilios también propios de la época, como radios, teléfonos, máquinas de coser, entre otros.

El Museo de Vehículos históricos dispone de aparcamiento propio, dado que no se encuentra en el casco antiguo de Guadalest.

- Museo de Saleros y Pimenteros: único en Europa, constituye toda una recopilación artística compuesta por más de 20.000 saleros y pimenteros propios de los siglos XIX, XX y XXI.

Elaborados todos los saleros con una inmejorable creatividad, los encontramos de todas las formas y características posibles: magnéticos, parlantes, con forma de animal... En cuanto a los pimenteros, nos sorprenderán sus peculiares molinillos de pimienta, ya que algunos llegan a alcanzar un metro de altura.

- Museo de Antonio Marco: es todo un compendio de maquetas de casas e iglesias, construidas todas con elementos naturales y perfectamente amuebladas y decoradas.

Creadas con piedra, ladrillo, cemento, madera y tejas de barro, nos permiten ver en su interior con todo detalle esa elaborada decoración propia de un minucioso trabajo artístico.

El museo también cuenta con un gigantesco belén de alrededor de 12 toneladas.

Ascenso al castillo

Para todos aquellos que decidáis pasar unos días en la Costa Blanca, tenéis un fácil acceso a esta maravilla natural y cultural que se encuentra a poco más de 20 kilómetros de la costa.

¡No os la perdáis…!!

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